LA ALIMENTACIÓN DE LA CIGÜEÑA
BLANCA
El medio agrícola de esta región del Valle del Ebro, caracterizada por sus abundantes cultivos de
regadío, supone un hábitat perfecto para la biología de la cigüeña blanca.
Las fincas anegadas constituyen auténticos humedales generadores de un gran potencial trófico
para estas aves zancudas, en el cual disponen de ingentes cantidades de insectos, batracios y,
sobre todo, la irradicable plaga que suponen los foráneos cangrejos rojos o de las marismas
(Procámbarus Clarkii), entre otras especies perjudiciales para los cultivos. Esta razón, justifica
el respeto y simpatía que gozan estas aves entre la gente de la tierra, cuya economía se basa en
buena parte en la agricultura.
Y sobre todo, algo que ha hecho que aumente el número de especies avícolas, es la cercanía de la
Reserva Natural de los Sotos del Ebro en Alfaro. En este ecosistema conviven tal variedad de
especies, que se ha convertido en otro fenómeno natural receptor de visitas de estudiosos y
curiosos que disfrutan de un marco incomparable de naturaleza salvaje.
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